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Máquina de escribir?

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Tipica maquina de escribir
1876 Sholes & Glidden
Caracteres de 1920
Typewriter ca1930
TypewriterHermes
UnderwoodKeyboard

Una máquina de escribir o maquinilla es un dispositivo mecánico, electromecánico o electrónico, con un conjunto de teclas que, al ser presionadas, imprimen caracteres en un documento, normalmente papel. La persona que opera una máquina de escribir recibe el nombre de mecanógrafo.

Desde finales del siglo XIX y durante buena parte del XX, las máquinas de escribir fueron herramientas indispensables en las oficinas comerciales, así como para muchos (si no todos) los escritores profesionales. Sin embargo, en los ochenta los procesadores de texto en computadoras personales reemplazaron casi totalmente a las máquinas de escribir en las tareas propias de éstas, si bien siguen siendo populares en los países en desarrollo y en algunos nichos de mercado.

Las compañías que manufacturaban máquinas de escribir y sus accesorios eran Smith-Corona, Olympia Olivetti, Adler-Royal, Olympia, Brother y Nakajima. Olivetti y Olympia fueron las ultimas compañías occidentales que fabricaron las máquinas de escribir mecánicas, pues en la actualidad Olivetti ya dejo de producir maquinas de escribir y Olympia en la actualidad (Junio, 2010) solo produce dos modelos electrónicos, todos los modelos actuales existentes son electrónicos.

Historia

No puede decirse que la máquina de escribir tenga un único inventor, pues, como en otros casos (bombilla, automóvil, teléfono o telégrafo), fueron varias las personas que contribuyeron con las ideas e invenciones que terminaron llevando a las primeras máquinas comercializadas con éxito. De hecho, los historiadores estiman que varias formas de máquina de escribir fueron inventadas al menos 52 veces por mecánicos que intentaban conseguir un diseño útil.

En 1814 Henry Moll obtuvo una patente de la reina Juana de Lituania por una máquina que, según era descrita, se parece a una máquina de escribir, si bien no se sabe más.[3] Entre los primeros desarrolladores de máquinas de escribir se encuentra Pellegrino Turri, en 1808, que también inventó el papel de calco. Muchas de estas máquinas primitivas, incluyendo la de Turri, fueron desarrolladas para permitir escribir a los ciegos.

En 1829 William Austin Burt patentó una máquina llamada «tipógrafo». Como muchas de las otras máquinas primitivas, a menudo se la cita como la «primera» máquina de escribir. El Science Museum de Londres la describe simplemente como «el primer mecanismo de escritura cuya invención fue documentada», pero incluso esta afirmación puede ser excesiva, ya que la máquina de Turri es bien conocida.[4] Incluso en manos de su inventor, esta máquina era más lenta que la escritura manual. Burt y su promotor, John D. Sheldon, nunca hallaron comprador para la patente, y la máquina nunca fue comercializada. Debido a que usaba un dial para seleccionar el carácter en lugar de contar con una tecla separada para cada uno, fue llamada «máquina de escribir de índice», en oposición a las de tecla, si es que puede considerarse una máquina de escribir auténtica. Entre 1829 y 1870 se patentaron en Europa y América muchas máquinas de imprimir o escribir, pero ninguna de ellas llegó a comercializarse. Charles Thurber desarrolló múltiples patentes; la primera —en 1843— fue concebida como una ayuda para los ciegos (véase el quirógrafo de 1845 como ejemplo).

La invención de la máquina de escribir permitió suplantar a los lentos copistas y le dio un carácter más oficial e impersonal a los escritos comerciales y políticos. El procedimiento mecánico de escritura aceleró el ritmo de las comunicaciones, marcó un punto importante en el desarrollo de las relaciones sociales y le permitió a la mujer ingresar masivamente al mundo laboral como dactilógrafa, entre los siglos XIX y XX. Podríamos decir de cierta manera que la máquina de escribir le abrió el camino a las máquinas eléctricas y por que no a las computadoras.

En 1855 el italiano Giuseppe Ravizza creó un prototipo de máquina de escribir, llamado Cembalo scrivano o macchina da scrivere a tasti. Era una máquina avanzada que permitía al usuario ver lo que escribía a medida que tecleaba.

En 1861 el padre Francisco João de Azevedo, un sacerdote brasileño, fabricó su propia máquina de escribir con materiales básicos, como madera y cuchillos. Ese mismo año, Pedro I, el emperador de Brasil, le entregó una medalla de oro por este invento. Muchos brasileños, así como el gobierno federal de ese país, consideran a Azevedo el auténtico inventor de la máquina de escribir, una reivindicación que ha sido objeto de cierta controversia.[5]

En 1864 el austriaco Peter Mitterhofer creó una máquina de escribir que tampoco llegó a comercializarse. Mitterhofer siguió mejorando su modelo original y creó cinco versiones mejoradas diferentes hasta 1868.

En 1865 el reverendo danés Rasmus Malling-Hansen inventó la «bola de escribir», que se comercializó en 1870, siendo la primera máquina de escribir puesta a la venta. Fue un éxito en Europa, y se sabe que estuvo en uso en oficinas de Londres hasta 1909.[6] Adicionalmente, Malling-Hansen usó un escape solenoidal para el retorno del carro de algunos de sus modelos, constituyendo un serio candidato para la primera máquina de escribir «eléctrica». Gracias al libro Hvem er Skrivekuglens Opfinder?, escrito por la hija de Malling-Hansen, Johanne Agerskov, sabemos que en 1865 Malling-Hansen fabricó un modelo de porcelana del teclado de su bola de escribir, y experimentó con diferentes ubicaciones de las letras para lograr la mayor velocidad de escritura. Malling-Hansen ubicó las letras en pistones cortos que se movían directamente a través de la bola bajando hasta el papel, lo que junto con la adecuada ubicación de las letras para que los dedos más rápidos pulsasen las usadas con mayor frecuencia, hizo de la bola de escribir de Hansen la primera máquina de escribir que permitía elaborar textos sustancialmente más rápido que escribiendo manualmente. Malling-Hansen desarrolló su máquina aún más en los años 1870 y 1880, logrando muchas mejoras, pero manteniendo la cabeza de escritura original. En el primer modelo de la bola de escribir de 1870, el papel se sujetaba a un cilindro dentro de una caja de madera. En 1874 el cilindro fue reemplazado por un carro que se movía por debajo de la cabeza de escritura. Entonces, en 1875, el conocido modelo alto fue patentado, siendo la primera de las bolas de escribir que funcionaba sin electricidad. Malling-Hansen asistió a las exposiciones mundiales de Viena en 1873 y París en 1878. En ambas ganó las medallas del primer premio por su invento.

Primer éxito comercial, Christopher Sholes

La primera máquina de escribir con éxito comercial real fue inventada en 1868 por Christopher Sholes, Carlos Glidden y Samuel W. Soule. Sholes repudió pronto la máquina, rehusando usarla e incluso recomendarla.[2] La patente (US 79.265) fue vendida por 12.000$ a Densmore and Yost, que llegó a un acuerdo con E. Remington and Sons (entonces famosos como fabricantes de máquinas de coser) para comercializar la que fue conocida como «Máquina de escribir Sholes and Glidden». Remington empezó la producción de su primera máquina de escribir el 1 de mayo de 1872 en Ilion (Nueva York).

El primer modelo industrial, fabricado en 1873 por Remington, estaba montado sobre una máquina de coser estándar. El retroceso del carro se conseguía accionando un pedal similar al de éstas. En este modelo quedaron pendientes de solución dos defectos importantes: la escritura se realizaba solamente con mayúsculas y permanecía oculta para el escribano; además, la máquina resultaba de un tamaño desmesurado y embarazoso, siendo por otra parte de un coste muy elevado, por lo que nunca llegó a ser lanzada al mercado.

Partiendo de la idea de Sholes, numerosas firmas, tales como Remington, con los ingenieros Byron, Brooks, Densmore, Fenne y Yost, crearon, subsanando los diferentes inconvenientes, una máquina de escribir mecánica similar a la actual.

La característica de ver lo que se iba mecanografiando a medida que se escribía se da por supuesta en la actualidad. Sin embargo, en la mayoría de las primeras máquinas de escribir, los tipos golpeaban subiendo contra el fondo del rodillo. Por ello, lo que se escribía no era visible hasta que las siguientes líneas escritas hacían que el papel se deslizase, dejándolo a la vista. La dificultad con cualquier otra disposición era asegurar que los tipos volvían a caer adecuadamente a su lugar cuando se soltaba la tecla. Esto fue finalmente logrado con diversos diseños mecánicos ingeniosos, y las llamadas «máquinas de escribir visibles» fueron comercializadas hacia 1895. Sorprendentemente, los modelos antiguos siguieron fabricándose hasta 1915.

Estandarización

Hacia 1920, la máquina de escribir «manual» o «mecánica» había alcanzado un diseño más o menos estándar. Había pequeñas variaciones de un fabricante a otro, pero la mayoría de las máquinas seguía el siguiente diseño:

Cada tecla estaba unida a un tipo que tenía el correspondiente carácter en relieve en su otro extremo. Cuando se presionaba una tecla con la suficiente fuerza y firmeza, el tipo golpeaba una cinta (normalmente de tela entintada) extendida frente a un cilindro que sujetaba el papel y se movía adelante y atrás. El papel se enrollaba en este cilindro, que rotaba al accionar una palanca (la del «retorno de carro», en su extremo izquierdo) cuando se alcanzaba el final de la línea. Algunas cintas estaban divididas en dos mitades, una roja y otra negra, a todo lo largo, contando la mayoría de las máquinas con una palanca que permitía cambiar entre los colores al escribir, lo que estaba especialmente ideado para los libros de contabilidad, donde las cantidades negativas tenían que figurar en rojo.

En los años 1940 se comercializó una máquina de escribir silenciosa que resultó ser un fracaso, lo que llevó a algunos observadores a la conclusión de que el cliqueteo de las máquinas de escribir convencionales era del gusto de los consumidores.

Diseños eléctricos

Aunque las máquinas de escribir eléctricas no lograrían demasiada popularidad hasta casi un siglo después, el diseño básico de las mismas apareció en el Universal Stock Ticker, inventado por Thomas Alva Edison en 1870. Este dispositivo imprimía remotamente letras y números sobre una cinta de papel a partir de la entrada generada por una máquina de escribir, especialmente diseñada, en el otro extremo de la línea telegráfica.

La primera máquina de escribir eléctrica fue fabricada por la Blickensderfer Manufacturing Company, de Stamford (Connecticut), en 1902. Aunque nunca llegó a ser comercializada, fue la primera máquina de escribir conocida en usar una rueda de tipos en lugar de tipos individuales, si bien ésta tenía forma cilíndrica en lugar de esférica. El siguiente paso en el desarrollo de la máquina de escribir eléctrica sucedió en 1909, cuando Charles y Howard Krum solicitaron la patente para la primera máquina teletipo factible ese año. La máquina de Krum también usaba una rueda de tipos en lugar de tipos individuales. Aunque innovadora, ninguna de estas máquinas llegó a negocios o particulares.

Los diseños de máquinas de escribir eléctricas eliminaban la conexión mecánica directa entre las teclas y el elemento que golpeaba el papel, pero no deben confundirse con las posteriores máquinas de escribir electrónicas, que son máquinas eléctricas que cuentan con un solo componente eléctrico: el motor. Donde la pulsación de una tecla movía antes una barra de tipos directamente, ahora accionaba enlaces mecánicos que dirigían el impulso mecánico desde el motor hasta la barra de tipos. Este diseño se conservó en la IBM Selectric.

Los mejores modelos de máquinas de escribir eléctricas eran los de IBM y Remington Rand, hasta que IBM presentó la IBM Selectric, que reemplazaba las barras de tipos por una «bola» de tipos, ligeramente mayor que una pelota de golf, con las letras moldeadas en su superficie. La Selectric usaba un sistema de pestillos, cintas metálicas y palancas, movido por un motor eléctrico para rotar la bola hasta la posición correcta y golpearla entonces contra la cinta y el rodillo. La bola de tipos se movía lateralmente frente al papel en lugar de desplazarse el carro con el papel frente a la posición fija de impresión, como ocurría en el diseño mecánico clásico.

El diseño de una bola de tipos tenía muchas ventajas, particularmente la de eliminar los «atascos» cuando se pulsaba más de una tecla a la vez, además de permitir cambiar la bola, permitiendo usar múltiples fuentes en un solo documento. Los mecanismos Selectric fueron incorporados ampliamente en los terminales informáticos de los años 1970, debido a que eran razonablemente rápidos e inmunes a los atascos, podían producir documentos de muy alta calidad respecto a competidores como los teletipos, podían ser movidos por una fuerza mecánica corta y de baja intensidad, no exigían mover una «cesta de tipos» pesada para cambiar entre minúsculas y mayúsculas, y no exigían que el rodillo se moviese lateralmente (lo que habría sido un problema en el caso del papel continuo). La terminal IBM 2741 fue un ejemplo muy popular basado en el diseño Selectric, y parecidos mecanismos fueron usados como dispositivos de consola en muchos computadores IBM System/360. Estos mecanismos tenían diseños «duros» respecto a los empleados en máquinas de escribir comerciales.

IBM también ganó de ventaja al comercializar con mayor fuerza su modelo en las escuelas frente al de Remington, con la idea de que los estudiantes que aprendían a mecanografiar en una IBM Selectric elegirían más tarde máquinas de escribir de la misma marca en su lugar de trabajo, cuando llegase el momento de reemplazar los modelos mecánicos.

Modelos posteriores de IBM Executives y Selectrics reemplazaron las cintas textiles de tinta con cintas de «película de carbono», que contaban con polvo seco negro o coloreado sobre una cinta de plástico transparente de un solo uso. Estas cintas podían usarse una sola vez, pero los modelos posteriores usaban un cartucho fácil de reemplazar. Un efecto secundario de esta tecnología es que el texto mecanografiado en la máquina podía leerse fácilmente en la cinta usada. Esta «característica» planteó problemas cuando las máquinas se usaban para preparar documentos clasificados: las cintas tenían que contabilizarse para asegurar que los mecanógrafos no se llevaban ninguna.

Una variante conocida como «Selectric Correctora» incorporó la corrección, incluyendo una cinta pegajosa, frente a la cinta de impresión, que podía retirar la imagen de un carácter mecanografiado dejada por el polvo negro, y también un «ancho» seleccionable, de forma que el mecanógrafo podía elegir entre pica («ancho 10», o 10 caracteres por pulgada) y elite («ancho 12»), incluso dentro del mismo documento. A pesar de ello, todas las Selectrics eran monoespacio: cada carácter era encajado en el mismo espacio horizontal sobre la página. Aunque IBM había producido una exitosa máquina con espaciado proporcional basada en barras de tipos, la IBM Executive, no comercializó ninguna máquina de escribir Selectric con espaciado proporcional para oficinas. Hubo, sin embargo, una máquina con espaciado proporcional mucho más cara, llamada Selectric Composer, que era capaz de ajustar el texto al margen derecho, y, por tanto, era considerada más una máquina de componer que de escribir, además de la IBM Electronic Typewriter 50, de precio más asequible, que era capaz de espaciar proporcionalmente, pero no de justificar.

El último desarrollo importante de la máquina de escribir fue la máquina de escribir «electrónica». La mayoría de ellas reemplazaban la bola de tipos por un mecanismo de margarita (un disco con las letras moldeadas sobre el borde exterior de los «pétalos»). Una margarita de plástico era mucho más simple y barata que la bola de tipos, pero también se desgastaba más fácilmente. Algunas máquinas de escribir electrónicas eran esencialmente procesadores de texto dedicados, con una memoria interna y dispositivos de almacenamiento externo como cartuchos o disquetes. A diferencia de las Selectric y otros modelos anteriores, eran realmente «electrónicas», basándose en circuitos integrados y múltiples componentes electromecánicos

Partes de la máquina de escribir

  • tabulador: mecanismo que permite colocar los márgenes a una distancia regular.
  • armazón: pieza o conjunto de piezas del esqueleto de la máquina.
  • timbre marginal: avisa cuando se llega al borde del margen.
  • teclado: conjunto ordenado de teclas de una máquina.
  • palanca de carro libre: palanca para cambiar de líneas y pasar al otro borde del margen.
  • carro: pieza de la máquina en la que va el rodillo con el papel, que se desplaza de un lado a otro.
  • rodillo: pieza cilíndrica de metal y giratoria que forma parte de diversos mecanismos.
  • espaciador: tecla que sirve para dejar espacios en blanco.
  • tecla de retroceso: para retroceder en el texto y corregir errores cometidos.
  • tecla marginal o saltador marginal: permite sortear los márgenes y más comunmente el margen derecho.
  • teclas de cambios de mayúsculas: para escribir solamente la inicial de una palabra con letras mayúsculas. (Es como la función del shift en una computadora actual: shift + a = A)
  • fijadora de mayúsculas: mecanismo a la altura de la fila guía y cuya pulsación produce automáticamente el mantenimiento de la tecla de cambios de mayúsculas abajo en forma fija.
  • palanca para rotar el rodillo: para pasar el rodillo de un borde de un margen al otro.
  • fijadores de papel: mantiene la hoja de papel fija.
  • cinta entintada: permite imprimir sobre el papel las teclas pulsadas.

Híbridos de computador y máquina de escribir

Hacia el final de la vida comercial de las máquinas de escribir, en los años 1980, fueron presentados varios diseños híbridos, combinando características de impresora y máquina de escribir.

Estos solían incorporar teclados de modeles de máquinas de escribir existentes y mecanismos de impresión de las impresoras matriciales. La generación de los teletipos con motores de impresión basados en el impacto de agujas no era adecuada para la calidad exigida a los documentos mecanografiados. De reciente desarrollo, las tecnologías de transferencia térmica, usadas en las impresoras térmicas de etiquetas, habían llegado a ser técnicamente factibles para máquinas de escribir.

IBM produjo una serie de máquinas de escribir llamada Thermotronic, con calidad de impresión profesional y cinta correctora, junto con impresoras denominadas Quietwriters. Brother amplió la vida de su línea de máquinas de escribir con productos similares. Mientras tanto, DEC comercializó la DECwriter.

El desarrollo de estos motores de impresión propietarios proporcionó a los vendedores mercados exclusivos de cintas consumibles y la posibilidad de usar motores de impresión estandarizados con varios grados de sofisticación electrónica y de software para desarrollar varias líneas de productos.

El creciente dominio de las computadoras personales y la introducción de las tecnologías láser e inyección, de bajo coste y alta calidad real, terminó por reemplazar a las máquinas de escribir en el ámbito empresarial y profesional.

Forma Actual

Hoy día se usa software o programas de computadora, para trabajos en papel sencillos que en el pasado se hacían en máquina de escribir, siendo el más famoso Microsoft Word y algunas alternativas como Writer de la Suite gratuita OpenOffice. aunque existen algunos más sencillos como Bloc de Notas, WordPad, Notepad++, etc... en el que se usa el teclado de computadora para escribir, la pantalla o monitor del equipo para ver lo que se escribe y la impresora para poner en papel el documento, la ventaja de los programas de computadora para crear documentos es que se puede editar el contenido en cualquier parte y ademas en muchos de ellos existe la opciones de Ortografía, gramática o sintáxis que examina los posibles errores en el documento.

Herencia

Incluso tras la proliferación de las computadoras personales y los procesadores de texto, las máquinas de escribir siguieron usándose en oficinas profesionales para aplicaciones especializadas, tales como rellenar formularios preimpresos, escribir la dirección en sobres y otras. Sin embargo, los programas informáticos modernos permiten a los usuarios realizar la mayoría de estas tareas.

El aspecto monoespaciado, austero y ligeramente desigual del texto mecanografiado, puede contar con cierto atractivo artístico, lo que hace que algunas personas prefieran usar máquinas de escribir.

En algunos países en vías de desarrollo, donde el acceso a las computadoras personales no es general, pueden encontrarse espacios públicos donde ciertas personas ofrecen sus servicios como mecanógrafos ocasionales, aceptando dictados de sus clientes, que pueden ser analfabetos o carecer de máquina de escribir propia.

Distribución de teclado

Las máquinas de escribir Sholes & Glidden de 1874 establecieron la distribución QWERTY para las teclas de letras. Durante la época en la que Sholes y sus colegas estuvieron experimentando con su invento, aparentemente fueron probadas otras disposiciones, pero éstas están pobremente documentadas. La tentadoramente casi alfabética secuencia de la «fila hogar» de la distribución QWERTY (d-f-g-h-j-k-l) demuestra que una disposición directamente alfabética fue el punto de partida original.[10] La distribución de teclado QWERTY se ha convertido en el estándar de facto para máquinas de escribir y teclados de computadoras ingleses y españoles. Otros idiomas escritos en el alfabeto latino usan a veces variantes de la distribución QWERTY, tales como la francesa AZERTY, la italiana QZERTY y la alemana QWERTZ.

La distribución QWERTY está lejos de ser la más eficiente para escribir en inglés, pues exige al mecanógrafo mover sus dedos entre filas para teclear las letras más comunes. Una historia popular sugiere que fue usada en las primeras máquinas de escribir porque era ineficiente y ralentizaba a los mecanógrafos, de forma que reducía la frecuencia con la que las barras de tipos se enganchaban atascando la máquina. Otra historia es que la distribución QWERTY permitía a los primeros vendedores de máquinas de escribir impresionar a sus clientes al permitirles mecanografiar fácilmente la palabra de ejemplo «typewriter» (‘mecanógrafo’), debido a que para ello sólo se necesita pulsar teclas de la fila alta del teclado. La explicación más probable es que la distribución QWERTY fue diseñada para reducir la posibilidad de atascos internos, al situar las combinaciones más comúnmente usadas lejos unos de otras en el interior de la máquina.[10] Esto permitía al usuario teclear realmente más rápido sin sufrir atascos. Desafortunadamente, no se ha hallado una explicación definitiva para el teclado QWERTY, y los fanáticos de las máquinas de escribir siguen discutiendo sobre el particular.

Varias distribuciones radicalmente diferentes, como el teclado Dvorak, han sido propuestas para reducir las ineficiencias percibidas en la QWERTY, pero no han sido capaces de desplazarla: a pesar de las ventajas reivindicadas por sus proponentes, hasta ahora ninguna ha sido adoptada ampliamente. La máquina de escribir Blickensderfer, con su distribución DHIATENSOR, pudo haber sido el primer intento de optimizar la distribución del teclado en aras de una mayor eficiencia.

Muchas máquinas de escribir antiguas no contienen una tecla separada para el dígito «1», e incluso algunas más antiguas carecen del «0». Los mecanógrafos adquirieron la costumbre de usar la letra «l» minúscula para el uno y la «O» mayúscula para el cero.

Jerga informática

Varias expresiones de la «época de las máquinas de escribir» han sobrevivido en la época de la computadora personal. Algunas de ellas son:

  • Copia de carbón: actualmente, en la forma abreviada «CC», designa las copias de los mensajes de correo electrónico (en las que, obviamente, no juega papel alguno el carbón);
  • Cursor: la marca usada para señalar dónde se imprimirá el siguiente carácter;
  • Nueva línea (LF, line feed): mover el cursor hasta la siguiente línea de texto en un documento;
  • Retorno de carro (CR, carriage return): indica el final de una línea y el retorno a la primera columna de texto.

Efecto de las máquinas de escribir sobre la cultura

Cuando Remington empezó a comercializar máquinas de escribir, asumió que la máquina no sería usada para escribir textos creativos, sino para labores de amanuense, y sería usada por mecanógrafas. Así, se imprimieron flores sobre la carcasa de los primeros modelos, de forma que la máquina fuese más atractiva para las mujeres. En los Estados Unidos, las mujeres empezaron a incorporarse al mercado laboral como mecanógrafas con frecuencia, y, según el censo de 1910, el 81% de los mecanógrafos eran mujeres. Con más mujeres trabajando fuera de casa, hubo cierta preocupación sobre los efectos que esto tendría en los valores morales de la sociedad, tanto por parte de los moralistas como de los pornógrafos. La «joven mecanógrafa» pasó a ser parte de la iconografía de la pornografía de principios del siglo XX. Las Biblias de Tijuana (cómics eróticos producidos en México para el mercado estadounidense desde principios de los años 1930) incluían mecanógrafas a menudo.

Métodos de corrección

Según los estándares enseñados en las escuelas de secretariado de mediados del siglo XX, se suponía que una carta de negocios carecía de errores y correcciones visibles. La precisión era valorada tanto como la velocidad. De hecho, la velocidad de mecanografiado, tal como era medida en las pruebas de aptitud y en las competiciones de velocidad, incluía una penalización de diez palabras por cada error cometido.

Por supuesto, las correcciones eran necesarias, y se usaron cierta variedad de métodos y tecnologías para realizarlas.

El método tradicional implicaba el uso de una goma de borrar especial para máquinas de escribir, fabricada con una goma bastante dura incluyendo material abrasivo, con forma de disco plano, de unos 50 mm de diámetro y 3 mm de grosor, que permitía borrar letras individuales. Las cartas de negocios se mecanografiaban en papel de trapo grueso, no sólo para lograr una apariencia lujosa, sino para permitir el borrado. Las gomas de borrar para máquina de escribir incorporaban una brocha para limpiar los restos de goma y papel, siendo el uso adecuado de la misma un elemento importante en las habilidades del mecanógrafo, debido a que si estos restos caían en la máquina podían terminar atascando las barras de tipos, que en reposo quedaban muy juntas entre sí.

Borrar en un conjunto de copia de carbón era especialmente difícil, exigiendo el uso de un accesorio, llamado «escudo de borrado», para evitar que la presión de la goma sobre las copias superiores dejase manchas de carbón en las inferiores.

Las compañías papeleras producían un tipo especial de papel para máquina de escribir, llamado «mezcla borrable» (por ejemplo, el Eaton's Corrasable Bond), que incluía una fina capa de material que evitaba que la tinta penetrase, y era relativamente blanda y fácil de quitar de la página. Una goma de borrar blanda convencional podía lograr borrados perfectos sobre este tipo de papel. Sin embargo, las mismas características que permitían este borrado hacía al papel propenso a los borrones por la fricción normal y la alteración deliberada, haciéndolo inaceptable para la correspondencia comercial, contratos o cualquier uso que requiriese archivo.

En los años 1950 y 1960 apareció el líquido corrector, bajo marcas comerciales tales como Liquid Paper, Wite-Out y Tipp-Ex. Se trataba de un tipo de pintura blanca opaca de secado rápido, que producía una nueva superficie blanca sobre la que podía mecanografiarse una corrección. Sin embargo, los caracteres cubiertos eran visibles al trasluz, al igual que el parche seco de líquido corrector (que nunca era completamente plano y nunca tenía exactamente el mismo color, textura y lustre que el papel). El truco habitual para resolver este problema era fotocopiar la página corregida, pero esto sólo era posible con la ayuda de fotocopiadoras de alta calidad.

Los productos de corrección seca (como el papel corrector, bajo marcas comerciales como Ko-Rec-Type, fueron presentados en los años 1970, y funcionaban como un papel de calco blanco. Se situaba una tira del producto sobre la letra que necesitaba corregirse y se volvía a mecanografiar dicha letra, haciendo que el carácter negro fuera cubierto por una capa blanca. Pronto se incorporó un material parecido en las cintas de película de carbono de las máquinas de escribir eléctricas, de forma que, al igual que la tradicional cinta entintada roja y negra, la cinta correctora blanca y negra se hizo habitual en las máquinas eléctricas.

La cima de este tipo de tecnología fue la serie Electronic Typewriter, de IBM. Estas máquinas y los modelos parecidos de otros fabricantes usaban una cinta correctora separada y una memoria de caracteres. Con la pulsación de una sola tecla, la máquina era capaz de revertir automáticamente y sobrescribir los caracteres anteriores con un deterioro mínimo del papel.

Concursos y marcas de velocidad

Entre los años 1920 y 1940 la velocidad de mecanografiado era una importante cualificación del secretariado, y los concursos de mecanografía fueron populares, promocionados por compañías de máquinas de escribir como herramienta publicitaria.

Hasta 2005, Barbara Blackburn es la mecanógrafa en lengua inglesa más rápida del mundo, según el Libro Guinness de los Récords. Usando un teclado Dvorak logró mantener una velocidad de 150 palabras/minuto durante 50 minutos y 170 palabras/minuto en periodos más cortos, alcanzando una velocidad máxima de 212 palabras/minuto. Blackburn, que suspendió en la clase de mecanografía de la escuela secundaria, conoció el teclado Dvorak en 1938, aprendió rápidamente a lograr altas velocidades y realizó algunas giras para demostrar su velocidad durante su carrera de secretaria. Apareció en The David Letterman Show, donde se mostró muy ofendida por el tratamiento cómico de sus habilidades por parte de Letterman.

Identificación forense

Debido a las tolerancias de las partes mecánicas, ligeras variaciones en la alineación de las letras y su desgaste desigual, cada máquina de escribir tiene su «firma» o «huella dactilar» propia, permitiendo que un documento mecanografiado pueda trazarse hasta la máquina de escribir en la que se realizó. En el Bloque del Este, las máquinas de escribir (junto con las imprentas, fotocopiadoras y más tarde las impresoras) eran una tecnología controlada, estando la policía secreta a cargo de mantener un inventario de las máquinas de escribir y sus propietarios. Esto suponía un riesgo importante para los autores disidentes y samizdat. Este método de identificación también se usó en el juicio de Alger Hiss.

Incluye contenido de licencia CC-BY-SA de el articulo de Wikipedia Máquina_de_escribir. (autores)

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